En Internet, nuestras experiencias de compra y consumo se difunden a ritmo frenético proyectando imágenes corporativas, sobre las que la propia marca no ejerce control; y ante las que desconoce cómo reaccionar.
Las intervenciones en redes sociales, foros, blogs... pueden ser una amenaza pero también una oportinudad de mejorar, si se gestionan adecuadamente.
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